El Convenio Andrés Bello fue sede de la primera reunión académica colombo–ecuatoriana.
Foto: Ricardo González/Unimedios

Colombia-Ecuador: diálogo para superar tensiones

El Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia, y seis universidades ecuatorianas realizan un diálogo binacional para analizar la crisis entre los dos países. Los investigadores esperan alcanzar el mismo éxito obtenido con el grupo académico Colombia-Venezuela.

Aunque entre Colombia y Ecuador los lazos de unión son más fuertes que las diferencias que hoy intentan disociarlos, es claro que desde finales de los años 90, a raíz de asuntos como la evolución del conflicto armado colombiano y la inestabilidad política en Ecuador, se han descubierto tensiones entre los gobiernos y percepciones negativas de sectores de ambos países acerca de sus vecinos. Desconfianza, prejuicios, reproches y hasta una incipiente xenofobia parecen estar sustituyendo la relación armónica de otros tiempos, que ha demostrado no ser tan recia para procesar oportuna y adecuadamente las actuales tensiones.

Partiendo de esta reflexión, el Iepri, junto con seis universidades ecuatorianas, organizaron un programa binacional que busca contribuir a superar las dificultades actuales y construir una relación sólida, capaz de enfrentar los retos del futuro.

El primer logro se evidenció el 12 y 13 de junio en Bogotá, cuando académicos, viceministros de relaciones exteriores, embajadores, delegados del ejército, la policía, civiles y funcionarios de diversas ramas del poder público de ambos gobiernos, establecieron un diálogo claro frente a las percepciones que tienen sobre la relación.

Solidaridad vecina

La primera inquietud fue ¿estamos frente a una crisis profunda de la relación o estamos viviendo una transición rutinaria que, a partir del conflicto colombiano y de la postura de Ecuador al respecto, ha empezado a complejizarse?

Al ir despejando la duda aparecieron temas como la seguridad derivada del conflicto colombiano y la fuerza que este ha tomado en la agenda política interna del Ecuador hasta presionar al gobierno para que no ejecute acciones coordinadas con el de Colombia.

Un avance se dio en la clarificación de lo que significa neutralidad y no involucramiento de este país en la situación de Colombia. “Los representantes ecuatorianos reiteraron que nuestro país debería olvidarse de la idea de que el suyo es neutral ante el conflicto. Además, insistieron en una profunda solidaridad y en la decisión de contribuir a solucionarlo”, dice la investigadora del Iepri Socorro Ramírez, impulsora de este programa.

Decantar por medio del debate qué es lo que en Ecuador se entiende por no involucramiento generó profundas reflexiones. Con ejemplos como los cultivos de coca en el Putumayo, en los que participan raspachines ecuatorianos, se vislumbró otro panorama.

Ricardo Vargas, de la ONG Acción Andina, aseguró que “aunque en Ecuador no hay grandes carteles de la droga, habría que examinar el papel que este país juega dentro de la industria, pues es una zona estratégica para el tráfico de drogas y el lavado de dólares por parte de narcotraficantes”. Según el investigador, para que esto suceda tiene que haber redes de apoyo al narcotráfico en la sociedad.

Al respecto, Francisco Thoumi, de la Universidad del Rosario, agregó: “se estima que por Ecuador pasan 8.100 toneladas de coca al año. Cada kilo vale alrededor de $4.000 dólares, lo que significa un tránsito de hasta $400 millones de dólares”.

Hay microempresas ecuatorianas que proveen de logística a grupos irregulares colombianos, y existe todo un contrabando de armas, municiones y explosivos.

Por presiones políticas, el gobierno ecuatoriano decidió no realizar operaciones militares conjuntas ni coordinadas con las fuerzas armadas colombianas. En esto consiste el no involucramiento, pero quedó claro que hay procesos que desde el país vecino nutren el conflicto colombiano y frente a los cuales ejerce control. Ello conlleva a que Ecuador no sólo deje de ser neutral, sino que sus autoridades reiteran compromisos para enfrentar tales problemas transfronterizos.

El problema de las drogas

Para los ecuatorianos, el cruce entre el problema de las drogas y el conflicto colombiano no era tan claro. Para Colombia, los controles de Ecuador ante el narcotráfico eran precarios. El debate mostró la necesidad de tomar en consideración las dinámicas específicas de cada país, así como evidenciar las múltiples dimensiones en que Ecuador ha venido involucrándose en la problemática, “con una micro ilegalidad, principalmente en zonas de frontera; con contrabandos de gasolina blanca y pasta de coca y un gran negocio que compra cocaína y la exporta, a la vez que lava las ganancias de las mafias locales ecuatorianas en negocios, por ejemplo pesqueros”, expusieron los académicos.

En este tema de las drogas hubo visiones diferentes sobre las fumigaciones y un examen de los condicionantes políticos y sociales que le quitan margen de maniobra al gobierno ecuatoriano al respecto.

Acuerdos

Se acordó realizar una segunda reunión binacional en Quito, Ecuador, a fines de noviembre. Se abordarán temas como el papel de los Estados Unidos y los medios de comunicación en la relación colombo−ecuatoriana.

Un tercer encuentro tendrá lugar en Pasto, Nariño, el 11 y 12 de septiembre, para reflexionar en torno a las zonas fronterizas, las migraciones y refugio y la integración económica fronteriza, binacional y regional.

El ciclo cierra con una cuarta reunión en Guayaquil, entre el 5 y 6 de diciembre, para discutir los resultados de la investigación de los nueve subgrupos que participaron en los talleres de discusión y se preparará un informe final que posteriormente será presentado a los gobiernos, los medios de comunicación, organismos internacionales y organizaciones gremiales, empresariales y sociales de Colombia y Ecuador.

bnmendivelsor@unal.edu.co