Fotos Víctor Manuel Holguín/Unimedios

 

 

 

 

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Salidas de aprendizaje

Bogotá. No son paseos comunes y corrientes, pero el entusiasmo de los estudiantes demuestra cuánto los disfrutan. Son las salidas pedagógicas del Iparm, que buscan que los niños tengan otras experiencias y haya un aprendizaje fuera del aula, que enriquezca sus inquietudes y conocimientos.

La Guajira, Melgar y Villa de Leyva son algunos de los destinos visitados. También en Bogotá se visitan sitios como Maloka, el Centro Histórico y museos.

“La receptividad es grandiosa. Los niños de transición quieren llegar a Primero muy rápido por las salidas. Vamos en un proceso de observación que le permite al niño ver las diferencias del campo a la ciudad, trabajamos el desarrollo de los sentidos y percibimos olores y texturas de las plantas”, expresó la profesora y coordinadora del proyecto, María Fanny Nava Serrano.

El proyecto viene desde hace 10 años con una salida al Eje Cafetero. “Al principio fue difícil porque no había una tradición y existía temor por parte de los padres. En los últimos años se ha vuelto una tradición y hemos logrado incorporar en el plan de aula de cada grado una salida pedagógica de campo de uno o más días”, comentó el profesor Josué Sarmiento.

Una de las salidas de este semestre es a San Agustín para trabajar sobre el tema de culturas indígenas. “Durante la salida se hace el recorrido con las explicaciones, diarios de campo en grupos o individualmente y viene un trabajo final sobre lo que observaron, lo que les gustó, lo que vieron, con problemas y el análisis del viaje”, explicó el profesor Javier Ramos.

Como señaló el director del colegio, Carlos Barreto, eso también les enseña a desprenderse un poco de los papás, quienes depositan toda la confianza en la institución. “No son paseos, sí hay esparcimiento, pero son de carácter académico, científico y social”, dijo.

Y es que los estudiantes reconocen el aprendizaje que cada una de estas salidas les otorga. Como lo afirmó Jessica Correa, estudiante del grado 11, representan una oportunidad para compartir y aprender muchas cosas que como colombiano no se está muy relacionado con ellas.

“Yo creo que sirven mucho porque nosotros hacemos un trabajo previo de conocimiento de la zona. El año pasado fue en el Eje Cafetero. Aprendimos sobre la producción del café, cómo se cosecha y se recoge. Estuvimos hablando con los campesinos. Tienes la oportunidad de que las mismas personas que trabajan allá te cuenten las cosas”, expresó la estudiante.

Esas salidas tienen un costo que también es subsidiado, en parte, por la Universidad. Se cubre el transporte y los viáticos de los profesores. Los estudiantes pagan su salida y los viáticos de los conductores.

 

Formación alterna

Mientras sus padres terminan su jornada laboral, los estudiantes del colegio reciben formación complementaria en áreas como artes, ciencias básicas y deportes.

Magda Páez Torres y Catalina Suárez Melo
Unimedios

Bogotá. Los papás de los niños del Iparm no tienen que preocuparse por lo que hacen sus hijos mientras ellos terminan su día laboral. La institución cuenta con una jornada alterna, de aprovechamiento del tiempo libre, que va desde las 2 hasta las 5 de la tarde, en que los alumnos reciben una formación complementaria a sus clases académicas regulares.

En este momento, el programa cuenta con 84 estudiantes, de los 400 que hay en primaria, que es la población beneficiada. “Este tipo de trabajo complementa la jornada y nos permite ver a los niños en otro contexto. También ayuda a fortalecer las relaciones entre alumnos de diferentes cursos, que comparten intereses”, señaló Carlos Barreto, rector del Iparm.

A este trabajo está vinculado un grupo de seis profesoras especialistas en temas como artes, ciencia natural, preescolar y primaria y educación física. Así mismo, se cuenta con una orientadora y un experto en tecnología e informática.

El proyecto fue liderado inicialmente por la Facultad de Ciencias de la UN como un servicio de bienestar, pensando en los padres de familia de la Universidad que tienen niños en el colegio y necesitan terminar su jornada laboral.

“El proyecto ha evolucionado y la impronta nuestra es que sea un aprovechamiento del tiempo libre. Buscamos desarrollar habilidades en diferentes áreas: en matemáticas, ciencias naturales, habilidades artísticas, comunicativas y físicas”, sostuvo el profesor Barreto.

En la jornada también se hace un acompañamiento de tareas, aunque la tendencia del Iparm es dejar pocos trabajos para que aprovechen el tiempo en su casa y con su familia, lo que constituye nuevas opciones de aprendizaje.

De acuerdo con la profesora Diana Prieto, la idea es lograr desarrollar las capacidades de cada niño. Para esto se trabajan cinco proyectos, entre ellos movimiento corporal, pequeños científicos y acompañamiento psicológico.

Claudia Rincón, coordinadora del proyecto Pequeños Científicos, cuenta que se abordan temas básicos como los planetas. “Vamos al Planetario, estamos inscritos al Club de Astronomía. Hay niños pequeños muy interesados por la ciencia y hacen hipótesis y reflexiones muy cercanas a la realidad”, expresó.

Estos pequeños científicos participaron en la Feria de Astronomía del Planetario Distrital con una construcción del Sistema Solar hecha por ellos mismos.

“El proyecto que estamos trabajando es sobre los planetas, los hicimos con materiales reciclables como representación gráfica del sistema solar”, explicó, con autoridad de maestro, David Amórtegui, estudiante de grado cuarto del Iparm.

Sebastián Vela, de segundo año, sabe que hay nueve planetas, sin incluir el sol. Esteban Guasca, del mismo grado, se siente atraído por los cohetes y por un planeta en particular: Saturno. “Sus anillos están formados de hielo y roca”, cuenta con entusiasmo.

Así, son muchos los estudiantes que aprovechan esta jornada para hacer lo que más les gusta, de manera seria y con acompañamiento profesional. Este es un programa subsidiado por la Universidad, con un costo mínimo para los padres, inferior a los 100 mil pesos por la mitad del año académico.

Además, para los estudiantes de secundaria se ofrecen cursos de ajedrez, salsa, inglés, alemán y francés, con características similares a los cursos de extensión, pero exclusivos para el Iparm.

Con respecto al inglés, hay un programa de reforzamiento. “Los viernes tenemos el club de conversación, salimos con los niños al campus y se hace una visita a un museo, pero siempre en inglés, y dura hora y media”, contó el director del Colegio.

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